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Una oposición sin arraigo ni
propuestas de País .................................................................................
POR: HOMAR GARCÉS Alejados de la
realidad social venezolana por diversidad de circunstancias, entre la más
notorias de todas, por adoptar una “universalidad” que roza la
superficialidad y el simplismo en detrimento de los valores nacionalistas y
humanos que debieran defender, quienes integran la oposición al proceso
revolucionario bolivariano han entrado en una fase de confrontación
irracional, buscando a toda costa demostrarle a todo el mundo lo que siempre
ha preconizado a través de los grandes medios de información (nacionales e
internacionales), esto es, que en Venezuela se padece una dictadura y va
directo al comunismo que representa, según su punto de vista alienado, la
debacle total de las libertades individuales y colectivas, respondiendo así
a esa propaganda ideologizante reiterada que desde hace ya dos siglos
montara la clase capitalista dominante a nivel mundial. Esta oposición, con
un manejo totalitarista de los grandes medios de comunicación que le asegura
una cobertura a distintos niveles, concibe al país que desconocen como un
ambiente interesante donde se dan algunos hechos y personajes folclórico o
exóticos, lo que evidencia su profundo desarraigo respecto a lo que
significa Venezuela como nación soberana, tal como se manifestó con el
ultraje cometido a la bandera tricolor, uno de los principales símbolos de
la identidad nacional venezolana. Mas aun cuando llegan a confundir sus
derechos con los de la gran mayoría que respalda al proceso bolivariano, a
semejanza de los mantuanos de la época colonial, y siguen suponiendo que
estas responderán, en algún momento, a su llamado “patriótico” y
“democrático” para ras revertir la realidad actual.
INTERESES CONTRARIOS
Exhiben el apego a un tipo de cultura despolitizada,
sin ningún tipo de preocupación por lo que pudiera ser Venezuela como nación
independiente frente a las grandes potencias, corno Estados Unidos; en lugar
de ello, invocan su intervención militar del mismo modo como lo hicieran sus
antecesores de la oligarquía ante el gobierno imperialista de Gran Bretaña a
mediados del siglo XIX ante el avance revolucionario de las masas populares
que se alzaron en su contra, ofreciéndole a cambio de su “protección” casi
la mitad del territorio nacional, al sur del río Orinoco. Por ello mismo, su
mensaje suena vacuo y carente de credibilidad, puesto que un inmenso
porcentaje del pueblo venezolano, de uno u otro modo, vive un proceso
histórico de inclusión social en áreas tan sensibles como la educación, la
salud o la vivienda, de las cuales estuvo excluido durante décadas, a pesar
de su confianza en quienes le atraían con promesas demagógicas en cada
contienda electoral. En una dirección muy semejante marcha la alta jerarquía
de la Iglesia Católica, olvidando la opción preferencial por los pobres y
legitimando, como en el Cono sudamericano durante la década represiva de los
setenta del siglo pasado o como en la España franquista, la más pura
expresión del fascismo, así se cuenten por toneladas las violaciones a los
derechos humanos y las muertes causadas por defender la “civilización libre,
occidental y cristiana” de la “amenaza” comunista.
AL ACECHO
Esto no significa que su accionar haya declinado de
algún modo. Contrariamente, tratan de generar hechos con una clara intención
desestabilizadora, como sucediera al no renovársele la concesión a RCTV al
denunciar un clima generalizado de crimen y violencia en toda Venezuela,
aprovechando las debilidades del viejo Estado representativo aún vigente.
Todo en sintonía con la campaña de apoyo originada desde Estados Unidos y
algunos países europeos, haciéndose eco de realidades virtuales que ignoran
adrede los logros, sentimientos y opiniones populares, además de odio
racista y clasista de la minoría oposicionista, cuya expresión más conspicua
fue la persecución desatada contra dirigentes chavistas posterior al golpe
de Estado del 11 de abril de 2002. Ello ha contribuido a ahondar aún más el
profundo abismo que siempre existió entre las capas dominantes de la
sociedad y las clases populares, viéndose la primera prácticamente
imposibilitada para presentarle a las segundas una opción democrática
creíble que las haga convencerse de que ello es lo mejor frente al proceso
bolivariano actual y su oferta socialista. De ahí que la minoría
oposicionista se manifieste dispuesta a recurrir a todos los recursos
(legales e ilegales) a su alcance, sin excluir el terrorismo y el asesinato
selectivo de dirigentes sociales revolucionarios, en su obsesión por
recuperar el poder perdido y retrotraer a Venezuela a etapas superadas, las
cuales traumatizaron y desencantaron por décadas la pasión democrática del
pueblo bolivariano, siendo necesaria la resistencia y la insurgencia
combinada de civiles y militares (desde os años sesenta del siglo XX) para
acceder a un camino democrático diferente y de auténtico contenido popular. |